Revista Ejercicio & Salud, es una publicación de Summa Media Group
6 hábitos para cuidar la salud visual en el trabajo

Hacer pausas activas, tener una postura correcta o mantener las condiciones idóneas en la oficina son algunas de las claves para cuidar la salud visual.

Por Revista ES
Según las funciones y los ambientes, los puestos de trabajo tienen diferentes exigencias visuales y riesgos tanto para la visión como para el funcionamiento ocular. Esta situación obliga a que las personas adopten hábitos para cuidar su salud visual y de esta manera ayudar a proteger los ojos, evitar accidentes laborales y lograr trabajar con comodidad.
 
Según la doctora Virginia Cabra, optómetra adscrita a Colsanitas, “la higiene visual incluye que el ambiente de trabajo proporcione unas condiciones de comodidad y seguridad para atender las tareas diarias del trabajador, así como mantener unos hábitos saludables amparados en la cultura de prevención del riesgo que debe ser promovida desde el área de salud ocupacional de la empresa”.
 
Hacer pausas activas, tener una postura correcta o mantener las condiciones idóneas en la oficina son algunas de las claves para cuidar la salud visual. A continuación, seis recomendaciones para evitar molestias en los ojos por causa del trabajo.
 
1.       Usar la protección requerida: los puestos de trabajo, especialmente los de la industria y otros de alto riesgo, requieren el uso de protección ocular y facial. En esos casos, el programa de salud ocupacional de la empresa indicará y capacitará en el uso de estos implementos para prevenir daños visuales y oculares según el tipo de riesgo detectado como material particulado, traumas, manipulación de material, quemaduras o heridas, manipulación de sustancias químicas, iluminación o la radiación no ionizante.
 
2.       Usar la iluminación necesaria: contar con una apropiada cantidad de luz en el punto focal de tu trabajo es determinante para el rendimiento laboral, evitar la fatiga visual a causa de un sobre esfuerzo y los accidentes de trabajo.
 
En ese sentido, la iluminación debe estar distribuida uniformemente, sin interrupción o intermitencias en el suministro, así como que en el lugar no se presenten contrastes marcados entre claro y oscuro.
 
La luz no debe caer directamente sobre los ojos ni tampoco deben producirse sombras sobre los objetos que estás enfocando, por ejemplo, cuando se escribe en el papel.
 
3.       Protegerse de la radiación solar: cuando un empleado está expuesto continuamente a la luz natural, el empleador debe proporcionarle las medidas de protección con la radiación ultravioleta y los cambios en las intensidades de luz propias de esta fuente. Los efectos de la radiación solar continua sobre los ojos y su funcionamiento pueden provocar principalmente a largo plazo conjuntivitis, malformaciones en los párpados, alteraciones en la transparencia del cristalino (catarata) o degeneración de las células de la retina con la consecuente disminución permanente de la visión.
 
4.       Pausas activas: cuando se realizan tareas que requieran concentración y uso de la visión próxima o intermedia durante largo tiempo, es saludable hacer una pausa cada 20 o 30 minutos que obligue a levantar la mirada fuera de la tarea que se está realizando y poner el foco de atención en algo que se encuentre varios metros de distancia.
 
5.       Mantener la postura adecuada: el trabajo en el escritorio requiere que se guarde una distancia de aproximadamente 45 a 55 cm de la pantalla del computador, la cual de debe estar a la altura de los ojos, así como mantener una postura correcta cuando se realicen trabajos como leer o escribir.
 
En buena medida, mantener una posición adecuada depende de la ergonomía del lugar de trabajo, específicamente, que la altura de la silla y el escritorio permitan que los pies descansen en el suelo, las piernas estén a la altura de las rodillas, la espalda esté recta y los hombros hacia atrás, sin torcer la cabeza o el cuello.
 
6.       Evitar las altas temperaturas: trabajar en un ambiente con temperaturas altas, por encima de los 26°, conlleva a que los ojos y mucosas se resequen, produciendo irritación, enrojecimiento de los ojos y exceso de parpadeo.
 
Igualmente, los ambientes calurosos disminuyen las enzimas bactericidas y hacen más probable la aparición de una conjuntivitis.

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