Revista Ejercicio & Salud, es una publicación de Summa Media Group
¿Cómo distinguir entre las grasas buenas y malas?

Estudios y especialistas informan dónde encontrar las grasas que dan salud a tu cuerpo y cuáles la coartan.

Por El Salvador 

“Grasa” es una palabra temible para las personas que desean perder peso. Es quizá el enemigo número uno y el más difícil de controlar.

Por exceso de grasa la gente va al gimnasio, desarrolla enfermedades, limita su calidad de vida, se siente mal consigo misma, no compra prendas de vestir que tanto le gustan, se menosprecia… Lo que pocos entienden es que la grasa es importante para el organismo, necesaria y benéfica para nuestra dieta.

Estudios originados por el periódico de salud como The Lancet y la Universidad de Harvard lo aseguran. Además “ayuda a sintetizar nutrientes esenciales como los ácidos grasos o vitaminas liposolubles A, K, D y E. Sirve para la constitución de las membranas de las células, para la protección térmica, como precursor de compuestos anticoagulantes o antiinflamatorios y para la absorción de vitaminas y su transporte por la sangre”, explica Iva Marques, doctora en fisiología y alimentación y miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética.

Entendido eso es importante aclarar que hay grasas que perjudican el cuerpo y son la base de enfermedades mortales, dolencias cardiovasculares, artritis y diabetes, entre otras enfermedades. Pero también hay grasas buenas.

Generalmente las que afecta la salud se encuentran en los derivados cárnicos grasos, productos procesados, de botella e incluso en la pastelería. Las que benefician el organismo proveen nutrientes necesarios y se les encuentra en vegetales, semillas y frutos secos, ricos en Omega 3. De hecho la grasa vegetal insaturada que se obtiene de las nueces y aguacates no se acumula en el cuerpo.

Antes se creía que la grasa era la única enemiga para alcanzar la salud, y responsable de enfermedades graves y degenerativas. Ahora el pensamiento ha cambiado y se ha revertido hacia otros alimenos como los hidratos refinados.

Estos son responsables del aumento de peso, por tanto la gente está tratando de consumirlos en menor cantidad. Además no aporta fibras ni proteínas, la mayoría está modificada químicamente, está basada en azúcares y no aporta grasa de calidad.

Carlos Sáez, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y Máster en Investigación en Ciencias de la Salud indica que las más peligrosas son las grasas trans o las parcialmente hidrogenadas que se hallan en los aceites de girasol y de palma.

Mientras que la nutricionista Anabel Fernández sostiene que de una vez por todas hay que acabar con la discusión entre carbohidratos y grasas respecto a cuál engorda más. La especialista invita a pensar en una dieta que se pueda mantener a largo plazo.

“No es tan importante si tu dieta tiene más o menos grasa siempre que esta venga de productos como aceite de oliva virgen extra, nueces, pescados azules, etcétera, y no tiene importancia que tu dieta se más rica en carbohidratos siempre que estos provengan de alimentos como las frutas, las verduras, las legumbres, tubérculos o cereales integrales”, asegura.

Y aún más importante, las etiquetas light generalmente no aportan ningún nutriente interesante para la salud. “Aunque sean bajos en grasas o carbohidratos, como la mayonesa light o las galletas sin azúcar”, sostiene.

Publicidad

Pin It on Pinterest