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Conoce los factores de riesgo para desarrollar Anemia

Fatiga, piel pálida, ritmo cardíaco, dolor de cabeza y mareos son algunos síntomas que ocasiona la falta de hierro en la sangre. Hoy te contamos como puedes prevenir este mal, que si no es tratado a tiempo puede comprometer de forma seria tu salud.

Por El Salvador

El hierro es un metal esencial para los seres vivos, necesario para su desarrollo y crecimiento. De hecho, interviene activamente en el funcionamiento de varias proteínas involucradas en la producción de energía oxidativa, la respiración mitocondrial, el transporte de oxígeno o la biosíntesis del ADN.
De acuerdo con una publicación de efesalud.com, el déficit de este mineral conduce a una serie de alteraciones de las funciones vitales que pueden generar manifestaciones clínicas. Dicha carencia debe ser tratada a la brevedad, antes de que derive en una anemia ferropénica, que es la forma más común de la enfermedad.
¿Pero qué es la anemia? La Clínica Mayo la describe como una afección que se caracteriza por la falta de suficientes glóbulos rojos sanos para transportar un nivel adecuado de oxígeno a los tejidos del cuerpo. Como consecuencia, si tienes anemia, es probable que te sientas cansado y fatigado.
La institución también destaca que existen muchas formas de la enfermedad, cada una originada por causas diferentes. Por ejemplo, está la causada por deficiencia de vitaminas. Esta se da porque además de hierro, el cuerpo necesita ácido fólico y vitamina B-12 para producir suficientes glóbulos rojos sanos. De manera que si estos nutrientes faltan dicha producción disminuye.
También se da el caso de personas que consumen suficiente B-12, pero su cuerpo no puede procesarla, esto se conoce como anemia perniciosa, según la Clínica Mayo.
Los síntomas
Dependiendo de la causa de la afección, es posible que la persona experimente fatiga y debilidad. Por otro lado, la piel puede volverse pálida o amarillenta, los latidos del corazón irregulares, se experimentan mareos o aturdimiento y dificultad para respirar.
Dolor en el pecho, manos y pies fríos y dolor de cabeza son otros síntomas que pueden aparecer. Según la Clínica Mayo, la anemia puede ser leve y pasar inadvertida; no obstante, alerta de que al tiempo que la enfermedad empeora también lo hacen los síntomas.
En caso de que te sientas fatigado sin existir una causa aparente, lo mejor es que consultes con tu médico. Esto porque ese estado de cansancio podría originarse por otras causas, de manera que si te sientes así no debes dar por sentado que tienes anemia.
“Algunas personas descubren que tienen un nivel de hemoglobina bajo (uno de los indicios de la anemia) cuando van a donar sangre. Si te informan que no puedes donar sangre porque tienes un nivel de hemoglobina bajo, pide una consulta con el médico”, sugiere la institución.
Las causas
La anemia se da cuando la sangre no tiene suficientes glóbulos rojos, y ocurre por varias razones: que el cuerpo no los produzca en la cantidad necesaria, que él mismo los destruya o que un sangrado provoque una pérdida más rápida de lo que se reemplazan.
Para comprender el trabajo de los glóbulos rojos, debes saber que estos contienen hemoglobina, una proteína rica en hierro que le otorga a la sangre su color rojo y que permite transportar oxígeno desde los pulmones hacia otras partes del cuerpo y dióxido de carbono desde otras partes del cuerpo hacia los pulmones para que pueda ser exhalado.
Para que tu cuerpo produzca hemoglobina y glóbulos rojos, necesita hierro, vitamina B-12, ácido fólico y otros nutrientes alimenticios.
Factores de riesgo 
Según la Clínica Mayo existen varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar un cuadro de anemia:
– Una dieta carente de ciertas vitaminas.
Si llevas un alimentación baja en hierro, vitamina B12 y folato se eleva el riesgo.
– Trastornos intestinales como la enfermedad de Crohn o la celiaquía, en las que se ve afectada la absorción de nutrientes en el intestino.
– La menstruación. Las mujeres que no han pasado por la menopausia tienen un riesgo mayor de anemia por deficiencia de hierro, debido a la pérdida de glóbulos rojos que se produce con el periodo.
– Embarazo. Las embarazadas que no toman un suplemento multivitamínico con ácido fólico tienen un gran riesgo de anemia.
– Afecciones crónicas. Padecimientos como cáncer, insuficiencia renal u otra afección crónica incrementan el riesgo de anemia, ya que pueden causar la disminución de los glóbulos rojos.
– La pérdida lenta y crónica de sangre por una úlcera o por otra causa puede consumir todo la reserva de hierro del cuerpo y transformarse en una anemia por deficiencia de hierro.
– Antecedentes familiares. Si hay parientes que hayan padecido anemia hereditaria, como anemia falciforme, se eleva el riesgo de padecerla.
– Otros factores. Los antecedentes de ciertas infecciones, enfermedades de la sangre y trastornos autoinmunitarios, alcoholismo, exposición a químicos tóxicos y el uso de algunos medicamentos pueden afectar la producción de glóbulos rojos y producir anemia.
– Edad. Los mayores de 65 años tienen mayor riesgo de anemia.

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