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¿Cuánto debemos confiar en los consejos sobre dietas saludables?

¿Cómo llegan los expertos a las conclusiones que los llevan a hacer sus recomendaciones y cuán robustas son?

Por BBC Mundo 

Los consejos sobre cuáles alimentos son buenos o malos para usted, cuáles están vinculados con el cáncer o cuáles son benéficos siempre atraen la atención. Valiéndonos de ellos, tenemos una especie de categorías morales a la hora de comer: bueno/malo, saludable/insalubre, nutritivo/indulgente, adelgazador/engordador. Pero, ¿cómo llegan los expertos a las conclusiones que los llevan a hacer sus recomendaciones y cuán robustas son?

«Resulta que si uno quiere explorar la relación entre lo que comemos y las enfermedades u otros temas de salud, hay que empezar por establecer qué está comiendo la gente» explicó Christie Aschwanden, la escritora principal de ciencia del sitio web FiveThirtyEight que, entre otras cosas, se enfoca en análisis de encuestas.

¿Cómo averiguan los expertos qué está comiendo la gente?

«Utilizan algo que se llama el Cuestionario de frecuencia alimentaria (CFA), una consulta muy detallada que le pide a los participantes información muy específica sobre los alimentos que ingieren y la frecuencia con la que los consumen».

Los científicos que cuantifican estas encuestas tienen en cuenta que es difícil que la gente recuerde todas las ensaladas, comidas rápidas y banquetes. Para contrarrestar el problema, también usan sondeos de corto plazo, en los que se registra lo que la gente comió en las últimas 24 horas o los últimos siete días.

«Como parte de este proyecto, hice un diario de una semana para ver cómo funciona. Descubrí que incluso cuando uno quiere consignar un sólo día, puede ser muy difícil cuantificar».Una cosa es cuando estás en casa, preparando toda tu comida, pero durante esa semana tuve que viajar unos días y, como comía en restaurantes, era extremadamente difícil cuantificar las porciones o saber cuáles eran los ingredientes de lo que estaba comiendo».

La cuestión con este tipo de cuestionarios de corto plazo es que no dan una visión general de lo que la gente consume: tu vecina puede haberte regalado unas galletas ayer, pero eso no quiere decir que frecuentemente comes galletas.

Sin embargo, a los expertos les sirven para respaldar al CFA, e intentar así formar una radiografía completa.

No obstante, «estas herramientas han sido criticadas por científicos que las consideran desprovistas de valor científico y no confiables», cuenta Aschwanden.

Aunque que no tiene valor científico, les permitió notar que los cuestionarios arrojan una gran cantidad de información con muchas variables.

Tras invitar a los lectores a completar un CFA y a contestar unas pocas preguntas sobre sí mismos, «buscamos asociaciones, como lo hacen los investigadores que buscan vínculos entre alimentos y enfermedades».

«Fue muy fácil encontrarlas».

Aquí los dejamos con algunos de ellos:

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