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El perímetro abdominal en los hombres puede afectar su producción de testosterona

El aumento del perímetro abdominal en los hombres puede afectar su producción de testosterona y por ende, es posible que lleguen a padecer disfunción eréctil, entre otros signos.

Por Carolyn Hernández

Caminar por la ciudad es una forma de conocer cómo se están viendo los hombres actuales. Pocos se pueden ver con un cuerpo fitness o saludables y en otros casos, se les observa con la “pancita cervecera”, que se traduce en una panza producto de la vida sedentaria.

El exceso de centímetros abdominales es un signo de una situación que podría afectar considerablemente la salud y la calidad de vida de los masculinos.

Las señales

La circunferencia del abdomen muestra tres puntos: se identifica el aumento en la grasa visceral, podría estar sufriendo la falta de la hormona testosterona, tendría una condición subyacente como hipertensión arterial, diabetes o dislipidemia.

El rango ideal para la medida del abdomen debe ser menor a 94 cm. Pasando ese número, se puede hablar de problemas de riesgo cardiovascular. Además, se relaciona el crecimiento de la panza con la obesidad. El Índice de Masa Corporal (IMC) indica que, si está mayor a 30, la persona está obesa.

Llevar una vida sedentaria y estresante, consumir muchos alimentos grasos y tener malos hábitos, como el fumado y el exceso de alcohol, son detonantes que podrían incidir en un aumento de la grasa visceral y por ende, tener bajo los niveles de testosterona.

Síndrome de Deficiencia de Testosterona

Es necesario recalcar que la testosterona es la hormona masculina más importante. Esta tiene relación con la salud física y mental, músculos, sistema reproductor, esquelético e inmune, así como la piel y el cabello. “La deficiencia es la reducción de los niveles de testosterona de lo que se considera normal en el hombre. ¿Cuánto es normal? Es una aproximación entre un rango de 12 a 30 analogramos por litro. Este es el valor estándar. Si está debajo de este, se dice que tiene deficiencia”, explica el Dr. Farid Saad, especialista en endocrinología reproductiva.

La producción de la testosterona tiene como característica que, a partir de los 40 años hasta los 70 años, empieza a disminuir. Entre esas edades se reduce aproximadamente 1,2% por año.

Esta disminución en la producción de la hormona se llama Síndrome de Deficiencia de Testosterona (SDT), el cual puede impactar directamente en la función mental y física del hombre y además, provocarle un incremento en el riesgo de padecer Síndrome Metabólico (SM).

Quienes padecen SM presentan el riesgo tres veces de sufrir el SDT. Algunos signos y síntomas son…

  • Descenso del deseo sexual
  • Disfunción eréctil (disminución de la calidad y frecuencia de las erecciones, lo cual incluye una reducción de las erecciones matutinas)
  • Aumento de la grasa corporal (visceral)
  • Reducción de la vitalidad y la energía (rendimiento laboral, el descenso en la capacidad de concentración y la función cognitiva)
  • Pérdida de vello corporal y facial
  • Cambios de humor
  • Reducción de la masa corporal magra, el volumen y fuerza muscular, así como la disminución de la densidad ósea

Además, puede verse acompañado por otros trastornos médicos graves como enfermedades cardiovasculares, dislipidemia o diabetes, que también aumentan con la edad.

Cuando el paciente es diagnosticado con el SDT, se le realiza una terapia reconstructiva de la testosterona, reemplazándola exógenamente. Existen dos tipos de tratamiento: uno en gel y por inyección. Esta última se debe aplicar 3 veces al año, es decir, cada cuatro meses.

La testosterona en el hombre

  • Es una hormona que tiene un efecto único en el cuerpo masculino.
  • Es producida en los testículos y las glándulas adrenales.
  • Es para los hombres lo que el estrógeno es para las mujeres.
  • Es esencial para el comportamiento sexual normal y la producción de erecciones.

Interviene en muchas funciones metabólicas, como la producción de células sanguíneas en la médula ósea, la formación de huesos, el metabolismo lípido, el metabolismo de carbohidratos, la función del hígado y el crecimiento de la glándula prostática.

 

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